¿Qué significa pensar que Dios tiene un plan perfecto para nosotros? Tal vez es la palabra "perfecto" la que nos causa conflictos. No somos infalibles y cometemos muchos errores. ¿Cómo podría alguna cosa ser perfecta en nuestras vidas? Nos conocemos a nosotros mismos demasiado bien. Inmediatamente pensamos en nuestros puntos débiles y nos reprobamos moviendo la cabeza.
¡Ése es un truco de Satanás! El plan no es perfecto porque nosotros seamos perfectos: el plan es perfecto porque Dios es perfecto. Dios tiene un plan especial para las vidas de cada uno de nosotros.
Pensemos en ese plan. En Filipenses 1:6, Pablo nos dice que Dios nos salvó y comenzó la buena obra en nosotros. Pablo también escribió, en Efesios 2;10, que somos la creación de Dios (o su hechura). Los dos versos anteriores nos dicen que fuimos salvados por la gracia de Dios. Nosotros no tenemos nada que ver con el hecho de la salvación, no la ganamos ni la merecemos. Venir a formar parte del reino de Dios es un regalo.
Cuando pensamos en Dios haciendo la obra en nosotros, nos recordamos a nosotros mismos que Dios es perfección. Nada de lo que pudiéramos hacer sería suficientemente bueno para satisfacer la perfección de Dios. Sólo Jesús, el Perfecto, es suficientemente bueno. Nada excepto nuestra fe en Él nos hace aceptables ante Dios.
Tan pronto como decimos: "¡Pero espera! ¡No soy perfecto! Me equivoco", hemos dejado de fijar nuestros ojos en Cristo y permitido que Satanás nos distraiga con pensamientos equivocados. Nuestro amado Señor nos pide que dirijamos nuestras mentes y nuestros corazones completamente hacia Él. Conforme más lo hacemos, más completamente vivimos de acuerdo con su plan bueno y perfecto.
Ora: Perfecto Dios, ayúdame en esta batalla por mi mente. Satanás me recuerda constantemente mis defectos y debilidades, pero te pido que me recuerdes Tu perfección, Tu amor y Tu cercanía, de modo que yo pueda siempre andar en victoria. Todo esto te lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén.